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Sellado temporal de fugas

Tarde o temprano llega el día en que, por una u otra razón, nos encontramos con una fuga. En el caso de un tubo de agua, puede resultar muy incómodo y molesto el que nuestro baño o cocina empiecen a inundarse, pero también puede causar daños por agua a las paredes, pisos y muebles, por no hablar de otros riesgos por la electricidad, y de los costos del agua que se pierde. Por esa razón, este mes les enseñamos a solucionar, al menos de forma temporal, este molesto problema. Las propuestas que les ofrecemos son muy convenientes, pero en caso de una fuga, especialmente una grave, siempre es mejor reemplazar el segmento de tubo dañado, por lo que recomendamos que, después de implementar estas prácticas ideas, llamen a los especialistas de Tecmaga o a su plomero de confianza.

Localizar la fuga

Independientemente de lo que pretendan hacer, lo primero es encontrar la fuga, si ésta no es claramente visible. Es más común que las fugas se presenten en las junturas o los codos, pero es conveniente revisar siempre toda la tubería. Además, es muy importante asegurarse de encontrar todos los puntos por los que escapa el agua: en muchos casos en que una reparación no arregla el problema es porque hay otra zona por la que se filtra el líquido.

Cuando hayas ubicado la fuga, puedes proceder a cerrar el paso del agua. Si no sabes cómo o no te es posible hacerlo, de todos modos puedes trabajar varias de las soluciones que te presentamos, pero ten en cuenta que te vas a mojar.

Solución 1: Epóxi (o Epoxy)



Las resinas epóxicas son una especie de polímero que resiste bien la temperatura, es muy adhesivo (o sea que pega muy bien) y que se endurece al mezclarlo con un catalizador. Un ejemplo que la gente puede reconocer fácilmente es la Plasti-Loka; al igual que ésta, todas las formas de epóxi vienen “separadas” en dos “plastilinas”: la primera es el epóxi, mientras que la otra es el catalizador o endurecedor.

Las plastilinas epóxicas son muy fáciles de usar. Se pueden manejar con las manos con mucha facilidad, como cualquier masilla, pero secan y se endurecen a temperatura ambiente, al contacto con el aire. Aplicarlas no es nada difícil, pero existen muchas variedades. Si quieres utilizar epóxi para sellar una fuga, asegúrate de que ése sea uno de sus usos antes de hacerlo

  1. Para comenzar, mójate las manos y toma un poco de ambas “masillas” (epoxi y endurecedor) y mézclalas como si fueran plastilina normal. Te conviene mezclar cantidades iguales de ambas partes para evitar sorpresas. Casi siempre, ambos componentes son de distinto color: cuando tengas una sola pieza de color uniforme ya estás listo para aplicarla sobre la fuga. Te recomendamos que no te tomes tanto tiempo, porque una vez que la mezcla está hecha, comienza a ponerse rígida: una de sus ventajas es que no toma mucho en endurecerse, pero si te gana el tiempo, mejor prepara otra mezcla.


  2. Pon la cantidad necesaria de epóxi sobre la ruptura, juntura o perforación por la que se fuga el agua; varias marcas funcionan aún en contacto con el líquido, pero debes aplicarla con firmeza si hay agua saliendo, para que la masilla penetre en el agujero. Si el agua sigue saliendo, es posible que estés usando muy poca resina: trata de cubrir, además de la fuga, una buena superficie del tubo, para que se adhiera mejor.


  3. Distribúyela y apriétala bien contra la fuga. Puedes utilizar cinta adhesiva firme para mantenerla en su sitio mientras se endurece, pero sólo si no hay agua saliendo. Una vez que haya fijado, puedes sellarla con silicón para que quede hermético, y luego reforzarlo con cinta adhesiva.

Este método es especialmente bueno para sellar junturas o codos, en cuyo caso puede quedarse como una compostura permanente (siempre que haya estado bien hecha). También recuerda que, como la resina se endurece mucho, es casi como si soldaras las partes que se juntan, por lo que no te será fácil volver a separarlas. Si la fuga está en una parte del tubo liso, entonces es mejor buscar un reemplazo, porque la ruptura se puede agrandar con el tiempo y la presión del agua.

Como dato curioso, existen tratamientos para dar nueva vida a tuberías viejas usando epóxi para recubrirlas por dentro en su totalidad, lo que equivale a usarlas de molde y crear una nueva tubería, básicamente.

Solución 2: Abrazadera de reparación

A diferencia de la idea anterior, ésta se puede aplicar solamente en secciones rectas y lisas del tubo. También puede aplicarse bajo el flujo del agua. Básicamente, consiste en poner una sección de “tubo sellado” en torno a la parte dañada de la tubería.

Una abrazadera de reparación es como un tubo que se abre para ponerse sobre la tubería rota y luego se aprieta, sellando el segmento y evitando la fuga de agua. Existen varios modelos y marcas de abrazaderas: algunas se aprietan y colocan con las manos nada más, pero otras necesitan de apretar tornillos y tuercas para asegurar la sujeción. Lo más importante, empero, es que compres una abrazadera de acuerdo a la medida del tubo a sellar y de la longitud de la fuga, porque si no, no te va a servir.

Cuando tengas la pieza correcta, insértala sobre la parte que quieres sellar y apriétala. No olvides que la parte cerrada de la abrazadera debe quedar sobre la fuga. Como la parte interna de la abrazadera tiene un recubrimiento a prueba de agua, conforme aprietes debería de ir tapando la fuga. Si es de la medida adecuada y la colocaste bien, entonces eliminará la fuga por completo, aunque esta solución es temporal. Cuando tengas tiempo, asegúrate de que un profesional revise la tubería y te diga si te conviene cambiarla.

Con estas dos formas puedes lidiar, al menos por un buen rato, con la inconveniencia de tener una fuga. Así no perderán tanto dinero ni se expondrán a que el agua cause más problemas. Ahora, si estás buscando una solución más permanente y efectiva aún, visítanos el próximo mes, porque te enseñaremos a instalar un cople de compresión o de reparación, que no sólo sirve para arreglar fugas, sino también para muchas cosas más.

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Hasta la próxima, El abuelo Tecmaga